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El bloqueo económico de EEUU contra Cuba, una política de genocidio.

Por Gustavo de la Torre Morales

El cambio radical de Cuba, a partir de enero de 1959, con la disposición de pueblo cubano a construir un camino propio por medio de una Revolución, tuvo como respuesta del imperialismo norteamericano, una argamasa de constantes agresiones; las cuales fueron desde agresiones militares, infiltraciones y financiamiento de grupos de bandidos, incendio de campos de siembras, atentados a objetivos sociales y económicos, guerra bacteriológica, asesinatos a diplomáticos, intentos de asesinatos de líderes y el bloqueo económico, financiero y comercial, por el cual aún se persiste para ahogar a la Revolución.

cuba4Los monopolios mediáticos han hecho creer que las relaciones entre EE.UU. y Cuba se normalizaron; después que el presidente norteamericano, el pasado 17 de diciembre de 2014, cuando dijo que “Después de todo, estos 50 años han demostrado que el aislamiento no funcionó. Es hora de un nuevo enfoque”, reconociendo el rotundo fiasco de estos 57 años de intentos de hacer fracasar a la Revolución cubana. Sin embargo, el presidente Obama, el 11 de septiembre de ese mismo año, 2014, a sólo 6 meses de sus palabras, volvió a rubricar la llamada Ley de Comercio con el Enemigo (TWEA, por sus siglas en inglés), de 1917, por cual se ampara para “imponer sanciones económicas contra naciones extranjeras mediante la prohibición, la limitación o la regulación de las transacciones comerciales y financieras con países hostiles en tiempos de guerra” o su alternativa en la Sección 5b, de dicha ley, la cual expone “…o durante cualquier otro periodo de emergencia nacional declarado por el presidente”.

Muchos pensaron que los pasos a la normalización de las relaciones se estaban dando sin escollos, mucho más cuando en su discurso en el Gran Teatro de la Habana Alicia Alonso, el 22 de marzo de 2015, el presidente Barack Obama, llamó nuevamente al Congreso de EE.UU. a poner fin a esta política, porque “solo hace daño al pueblo cubano en lugar de ayudarlo”, según sus propias palabras, y esto dio paso a la aperturas de ambas embajadas en los respectivos países; pero el presidente Obama volvió a firmar la TWEA en este año, 2016. Una Ley que hoy en día sólo se aplica para Cuba y, además, en tiempo de paz; ya que nunca, realmente, ni el gobierno ni el pueblo cubanos han llevado a cabo actividad de agresión alguna contra el pueblo estadounidense ni el gobierno de ese país.

El bloqueo económico contra Cuba sigue intacto, sigue aplicándose y sigue creándole dificultades al pueblo cubano. Millonarias son las multas aplicadas a decenas de entidades norteamericanas o extranjeras por no cumplir las regulaciones que impone el bloqueo; mientras muchas otras han rechazado ofrecerle servicios a Cuba para evitar las sanciones del Departamento de Estado de Estados Unidos.

Los únicos tímidos pasos puestos en marcha se dirigen a superar determinadas contingencias del reducido sector privado (llamado cuentapropista); con el único objetivo de crear una posible fuerza opositora al gobierno revolucionario, y que en un futuro sea un instrumento a los intereses del imperialismo.

La Resolución 70/5 presentada por Cuba este año a la Asamblea General de las Naciones Unidas, titulada Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, presenta los detalles actualizados de la aplicación de esta política de genocidio que se impone contra el pueblo cubano, muy a pesar de haber sido condenada en 24 ocasiones consecutivas, con la aplastante derrota de Estados Unidos en la Asamblea.

Esta política impuesta contra Cuba es una práctica llevada a cabo por el imperialismo yanqui desde siglos atrás, la cual se mostró a finales del siglo XIX para aplastar todo foco de liberación en la Isla. Los hechos de la historia nos la muestra en la intervención de EE.UU. en el conflicto hispano-cubano, cuando el Secretario de Guerra de ese país, Mr. J. G. Breckenridge le escribió al Mayor General Nelson A. Miles, jefe del Ejército norteamericano, en junio de 1898, la siguiente orden: “Debemos concentrar el bloqueo, de modo que el hambre y su eterna compañera la peste, minen a la población civil y diezmen al ejército cubano.”

La finalidad del bloqueo contra Cuba sigue siendo un punto en la agenda del gobierno estadounidense, porque aún ven vigente la declaración del Informe del Departamento de Estado, emitido el 6 de abril de 1960: “el único medio previsible para enajenar el apoyo interno (a Fidel) es a través del descontento y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas (…) Una línea de acción (…) es negarle dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Estados Unidos impone el bloqueo bajo un paraguas “legal”, que aplica con carácter extraterritorial; aún cuando dichas leyes violan flagrantemente la Resolución 2625, de 24 de octubre de 1970, del XXV Período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas que declara: “ningún Estado puede aplicar o fomentar el uso de medidas económicas, políticas o de cualquier otra índole para coaccionar a otro Estado, a fin de lograr que subordine el ejercicio de sus derechos soberanos y obtener él ventajas de cualquier otro. Todo Estado tiene el derecho inalienable de elegir su sistema político, económico, social y cultural sin injerencia en ninguna forma por parte de ningún otro Estado.” De igual manera, el bloqueo claramente se califica como un acto de genocidio, según el artículo II de la Convención de Ginebra de 1948 para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio; así también como un acto de guerra económica, de acuerdo con la Declaración Relativa al Derecho de la Guerra Marítima adoptada en 1909.

El bloqueo, en estos años, ha provocado a Cuba daños y perjuicios cuantificables por un valor de 125 mil 873 millones de dólares a precios corrientes. Daños que son palpables en los bolsillos de sus ciudadanos(as) y el desempeño de sus vidas cotidianas, en la economía cubana y los diversos sectores del país: educacional, cultural, deportivo, científico, sanidad, etc. Cerca del 76% de las cubanas y cubanos, nacidos en Cuba, viven bajo los criminales efectos del bloqueo, demostrando que las palabras de Obama han quedado en el vacío.

En noviembre próximo se volverá a condenar el bloqueo en la ONU, pero la mayor desaprobación es la condena de la solidaridad internacional contra este tipo de política genocida y usted puede expresar su voto en www.cubavsbloqueo.cu y sumándose a la campaña #YoVotoVsBloqueo y #SolidaridadVsBloqueo de cada 17 de cada mes.

Digamos todos, ¡NO AL BLOQUEO!

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