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Seeger y España

Antonio Gómez, periodista i crític musical jubilat i amic de la Fundació, comparteix amb nosaltres la història de Pete Seeger en dos articles complementaris, el primer explicant la seva trajectòria i el segon el seu pas per Espanya. Cal remarcar el gran número de vídeos subtitulats inclosos als textos, ja que aquest il·lustren perfectament el contingut de la redacció.
​Hem decidit no traduir aquests dos articles, ja que són molt vivencials i creiem que deixant-los en l’idioma original en què van ser escrits es transmet millor la intenció de l’escriptor.

Que Seeger fue un cantante internacionalista, solidario con cuantas causas de liberación popular fueron surgiendo durante el pasado siglo, no debería dudarlo nadie a estas alturas. Pero si hubo una causa, un compromiso ético esencial, que le acompañado toda su vida y del que dejó testimonio en muy diversas ocasiones, esa fue la de la República Española, la lucha antifranquista y la recuperación de la democracia en España.

La Guerra Civil española y su derrota final conmovieron al mundo progresista del momento. En Estados Unidos no fue menor la conmoción y las muestras de solidaridad con la República, que ya se habían expresado con la lucha de la Brigada Lincoln, la 15. Entre 2800 y 3000 estadounidenses combatieron en ella, un tercio de los cuales reposa aún en tumbas españolas. Pete Seeger, que aquel 18 de julio de la sublevación tenía 17 años y ya debía andar en las filas de la Liga de Estudiantes Comunistas, no vino a España, como a veces se dijo, pero sí lo hicieron amigos de los que alguno quedó en tierra española.

Aquella huella permaneció imborrable en él, como una seña de identidad íntima fijada desde el primer momento. Por eso cuando empezó a cantar con los Almanac Singers decidieron que su segundo disco (o el primero, que en eso hay discrepancias crónológicas) estuviera dedicado a aquella guerra lejana y ya pasada, por cuya causa había que seguir luchando.

Songs of the Lincoln Brigade” se publico en 1941 o en 1943 (otra vez las discrepancia), y estaba interpretado por cuatro jóvenes folkies, Tom Glazer, Baldwin Hawes, Bess Lomax y un Pete Seeger de poco más de 20 años. Contenía seis canciones, de las que al menos tres pasarían del surco al mito con todas las versiones que se hicieron posteriormente: “Jarama Valley”, “Si me quieres escribir” y “Viva la 15 Brigada”, que acabó siendo todo un estandarte ideológico en Pete.

Aunque en su primera edición el disco no tuvo demasiada repercusión, pues tuvieron que editarlo en un sello propio que crearon ante la negativa de la industria discográfica a publicar un trabajo con esa carga política, se trata de una grabación histórica. Si no hubiera sido por ella, probablemente hoy desconoceríamos es parte de la historia. Naturalmente que esas mismas canciones viajaban en el recuerdo de tantísimos exiliados, pero aquella primera grabación significó que las canciones quejaran fijadas el microsurco como un modelo para reproducirg o transformar en el futurog, como supuso para todas las versiones posteriores que son muchísimas (ver la de “Jarama valley”, cantada por Suburbano a brigadistas supervivientes en Rivas Vaciamadrid https://www.youtube.com/watch?v=ZGRVSp8r_yE) . En los sesenta, las canciones se incluyeron en un doble álbum sobre el cancionero de la guerra civil, en el que también estaban Paul Robeson, Woody Gutrie y coros populares. Tuvieron una repercusión internacional inmediata, hasta el punto de considerar que todas las adaptaciones posteriores de estos temas (que son muchas) tienen como modelo las de Seeger y sus compañeros. En España, el doble álbum no se publicó hasta mediados de los 80, y en 2006 todavía se realizó una nueva edición en CD.

“Viva la 15 Brigada”: https://www.youtube.com/watch?v=vnzwXVpZGrA

Seeger mantuvo un contacto permanente y participativo con las asociaciones de veteranos de la Lincoln, a los que se sumó, ayudo y actuó siempre que se lo pidieron. A través de ellos debía tener un conocimiento de los sucesos españoles mucho mayor, desde luego, que el que nosotros teníamos de él, que hasta finales de los 60 fue un perfecto desconocido en España. Tal vez excepto para algunos cantantes excéntricos y raros que había viajado a Estados Unidos, le había conocido y le eligieron como modelo en lugar de a Julio Iglesias.

La entrada de las canciones de Seeger en España llegó repentinamente alrededor de 1968. En esos años, Xesco Boix regresó a Catalunya con sus discos en la maleta y tradujo algunas de sus canciones que cantaron El Grup de Folk. El folklorista Joaquín Díaz, que también había conocido a Seeger en su tierra y se declaró su discípulo, consiguió publicar en Movieplay los dos primeros álbumes de Pete que aquí se conocerían, y un par de años después Raimon le traería para actuar aquí. Como ejemplo, bien se puede ver y escuchar esta adaptación reciente de Falsterbo-Marí, la versión actual del viejo Falsterbo 3 de aquellos tiempos de una obra maestra de Seeger. “Where have all the flowers gone?”, un poético alegato que adapta un poema del sovíetico Mijaíl Shólojov-.Además de las numerosísimas de su autor (https://www.youtube.com/watch?v=4AvDpgIV-Jo) cuenta con versiones en cantidad, alguna, como la de Marlene Dietrich para quitarse el sombrero (https://www.youtube.com/watch?v=VseETz8C48c&list=RDVseETz8C48c&index=1). La de Falsterbo-Mari no desmerece (https://www.youtube.com/watch?v=BxkRUrybQhI).

En aquel tiempo español del franquismo ya tardío, una de sus canciones se convertiría en el principal himno universitario y popular de resistencia a la dictadura. “No serem mogust” (Xesco Bois) , “No nos moveran” (Ignacio Fernández Toca) y “No nos van mover” (Xoan Rubia), versiones ibéricas del “We shan not be moved” tradicional adaptado por Seeger quedaron en la memoria de tantos españoles, gritadas en tantas manifestaciones mientras se corría delante de las porras de los grises por tantos jóvenes que aún hoy la siguen gritando en concentraciones y manifestaciones, aunque ya corren menos.

No serem mogust. Grup de Folk. Xesco Boix: https://www.youtube.com/watch?v=YEkM5U9yDM4

En 1971, Raimon, que había conocido el año anterior a Seeger durante sus actuaciones en EEUU, le invitó a venir a cantar a España, a lo que en principio el americano se mostró repiso, pues aún existía Franco y su dictadura. “Le convenció finalmente el argumento de que si ellos no venían la gente que vivía aquí pensaría que lo que había por esos mundos era el universo cultural carca que nos llegaba en ese momento”, contaría mucho más tarde Raimon. Tenía razón Raimon, porque para los españolitos de aquella dictadura, la presencia de Pete Seeger, Barbara Dane, Mercedes Sosa o Quilapayún les afirmaba en que había otro mundo posible y que era justo luchar por él.

Vino pues Pete Seeger en enero de 1971 y anduvo por España casi dos meses. Actuó primero en Terrassa, donde debía acompañarle Raimon, pero fue prohibido, Luego en el Teatro Reina Victoria de Donosti (donde le presentaron miembros de Ez dok Amairu), y tres días después en el Lope de Vega de Sevilla, organizado por el grupo teatral Esperpento, en el que estaba, por cierto, Alfonso Guerra.

Aunque 1971 fue un años sin demasiados conflictos destacables de esos que marcan la historia, aparte de redadas, juicios, etc… cuando Seeger llegó a España acababa de celebrarse el Proceso de Burgos, cerrado con seis penas de muerte que la presión internacional obligó a corregir.

Pronto los censores debieron darse cuenta de la tontería que habían cometido autorizando los recitales del tal Pete Seeger, un americano que debían pensar que cantaba baladas folklóricas. Algo así como los Coros y Danzas, pero en yankee.  Pero las actuaciones de Pete rompieron todas las normas y tuvieron un efecto revulsivo en los espectadores, que cantaron con el, gritaron consignas y hasta se llegaron a manifestar a la salida. ¿La solución?: la prohibición. Ni corto ni perezoso, el régimen suspendió los dos recitales que quedaban pendientes, los que podían haber tenido mayor repercusión, en Barcelona y Madrid.

En Madrid, donde debía haber actuado al final de la gira, lo único que pudo hacer fue reunirse con Adolfo Celdrán y Elisa Serna, exmiembros del colectivo “Canción del Pueblo”, que tanto habían cantado “No nos moverán” y otros temas suyos.

En Barcelona la cosa tuvo más miga. Programado para el 15 de febrero en la Escuela de Ingenieros Industriales, el recital fue prohibid directamente por el Gobernador Civil, cargo que entonces ostentaba el coronel Bartolomé Barba Hernández, falangista y anticatalanista radical desde primera hora. Reunidos tras conocer la noticia, Seeger, Raimon y Jordi Jopart, que debía haber traducido su actuación desde el escenario, parece ser que fue al propio Seeger a quien se le ocurrió si no sería posible que cantara en alguna pequeña reunión de amigos. Todo por no marcharse sumiso a la prohibición franquista. También ofreció que aquello se podía grabar en un cassette para luego pasarlo de mano en mano.

Jopart le aceptó el reto y oficio el bar de su padre en Sans (La popular Taberna Jopart que, al parecer todavía existe, renovada, en el Carrer Guadiana 28). A la mañana siguiente, sobre las 11, entró en la taberna con su habitual camisa de flores, tomó el banjo y se puso a cantar con total entrega para las alrededor de 30 personas que había acudido a la cita precipitada y clandestina. El propio Llopart dio años después su impresión: “Fue en todo momento correcto, sencillo, de esas personas que siempre ponen fáciles las cosas. Era un tipo comprometido, con ideales, que quería que su música llegara a todas partes”.

Al final, aquel recital íntimo debió grabarse en algunos de aquellos cassettes de la época, porque se conserva al menos un breve fragmento de él, cantando “Guantamera”, y que incluyeron en una emisión de TV-3 sobre el tema. (https://www.ccma.cat/catradio/alacarta/catalunya-migdia/el-dia-que-pete-seeger-va-tocar-al-bar-llopart-de-sants/audio/1033353/).

Dos años después, en 1973, con ocasión del llamado Proceso 1001, que enjuició y condenó a largas penas de cárcel a 10 dirigentes de CCOO, Marcelino Camacho, el cura Paco o Nicolás Sartorius entre ellos, Seeger compuso y cantó una canción pidiendo la libertad de los encarcelados. La he contrado en la serie “La transición”, que presentó Victoria Prego y que emitió TVE en 1995. Que yo sepa no la grabó en disco, pero si la cantó, al menos, en esta emisión o reportaje televisivo en solidaridad con los 10 de Carabanchel con intención claramente agitadora y propagandística.

 

Los 10 de Carabanchel

11.03.1978. PETE SEEGER AL PALAU D ESPORTS DE BARCELONA. Foto Ferran Sendra

Y se murió Franco. Al fin y cabo el tiempo biológico tienes sus limitaciones. Llegó la democracia, y Seeger pudo al fin venir a cantar a España libremente en 1978, cuando tenía 59 años de edad. Fue una breve gira multitudinaria y de gran repercusión. En el Palau Dels Esports de Barcelona parece ser que ofreció su cachet a causas solidarias. Declaró a la prensa: “En el Pabellón de Deportes del Real Madrid lució en la solapa una pegatina pidiendo la libertad de Els Joglars, entonces detenidos. Volvió en 1980 para actuar en la Festa del Treball del PSUC, donde compartía escenario, ¡ahí es nada! Con la Pasadena Roof Orchestra, Rumba Habana, Neotón, Ana Belen, Marina Rosell y LaTrinca.

Regresó a Barcelona por última vez en abrir de 1993 para participar en el Palau Sant Jordi en el concierto de los 30 años de “Al vent” de Raimon. Tenía ya 74 años y ya le acompañaba en los recitales su nieto Tao Ródriguez Seeger, mestizaje en si mismo, hijo de una japo-americana y de un nicaragüense. La fuerza, la garra y la emoción con que interpreto esta vieja canción que ya hemos escuchado en su versión de 1941 pusieron al público en pie y a más de uno debieron hacerle asomar una lágrima a los ojos.

“Viva la 15 brigada” 1992: https://www.youtube.com/watch?v=tqe7LpBUzqU

Esta interpretación de “Viva la 15 brigada”, como las otras similares que Seeger pudo al fin cantar en sus conciertos en la España ya democrática debieron constituir, no digo tanto como una especie de “justicia histórica”, pero sí una enorme satisfacción. 50 años luchando por una España democrática que, al fin, parecía abrirse camino. Aunque hubo un acontecimiento histórica, ya en su ancianidad, que debió despertar en él la satisfacción del deber cumplido.

¿Qué íntimo sentimiento de victoria final tuvo que tener el viejo cantante de 90 años cuando se vio ante cientos de miles de personas para celebrar algo por lo que había luchado toda su vida: un negro presidiendo Estados Unidos? Fue el 18 de enero de 2009, el día de la toma de posesión de Barak Obama, y él estaba allí para celebrarlo, junto a Bruce Springsteen, haciendo cantar a todo el mundo “Esta tierra es tu tierra”, la canción de su viejo compinche Woody Guthrie, convertida ya en el himno de la otra América, la America progresista y popular.

 

“This Land is your land”: https://www.youtube.com/watch?v=wnvCPQqQWds

 

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